Por qué estamos aquí/ Why we are here

Los pueblos están ahí, distribuidos por la tierra. Unas veces aglomerados, otros dispersos, cada uno guardando su identidad, enfrentando la vida con la idiosincrasia que los caracteriza.

Cuando el Señor Jesús vino, Él tenía una visión clara de los pueblos y los conocía profundamente. Él se presentó al mundo como judío y por lo tanto creció siendo reconocido como eso. Pero hubo algo que el Señor hizo que lo convirtió en el Jesús cósmico y universal: Él dio su vida pagando la deuda de todos.


No se limitó a la oración, a los milagros o a las enseñanzas. Él fue más allá de lo que su raza le permitía. Consoló a ladrones y prostitutas arrepentidos, iluminó las vidas de los despreciados e indeseables; quebró las reglas en defensa de la justicia y la verdad. El Señor Jesús amó y su amor implicó siempre una acción.


Nuestro trabajo en Guinea Bissau tiene un objetivo: concretar ese amor de Jesús. Tal como los tres jornaleros de la parábola, nosotros también hemos recibido talentos y es en este determinado tiempo de vida que Dios nos ha dado, que debemos trabajar para ello. Los pueblos necesitan conocer el amor de Dios, nosotros somos los instrumentos y debemos ser responsables con nuestro trabajo.